La prosperidad que reina en Occidente está
repartida de forma sumamente irregular, contando con sus propias
zonas de miseria: parados a quienes la expansión económica
no consigue asegurar un empleo, ancianos que no disponen de
retiro ni de garantías sociales, inmigrantes que no
encuentran una inserción laboral o social, grupos étnicos,
etcétera.
Se considera que la parte más marginada de la población
del área de Sevilla la conforman aquellos que no
disponen de un hogar estable y que se ven obligadas a vivir
tanto en la calle como en albergues. Se ha de recalcar que
este estudio es de una pequeña parte de la población
necesitada, y que servicios como el Comedor de Triana son
necesarios para un número de personas mucho mayor,
que aún teniendo un lugar donde vivir, no disponen
de los recursos necesarios para proveerse de la alimentación
básica.